La EFF se une a 18 organizaciones en la redacción de una carta dirigida a los responsables de la formulación de políticas en el Reino Unido, instándoles a abordar las causas fundamentales de los daños en línea, en lugar de socavar la red abierta mediante restricciones contundentes.
La coalición, que incluye a Mozilla, Tor Project y Open Rights Group, advierte que las medidas propuestas tras la aprobación del Proyecto de Ley de Bienestar Infantil y Escuelas corren el riesgo de remodelar fundamentalmente internet de formas perjudiciales. La principal de estas propuestas son los requisitos generalizados de restricción de edad y las limitaciones de acceso que se aplicarían no solo a los jóvenes, sino efectivamente a todos los usuarios.
Aunque se presentan como esfuerzos para proteger a los niños en línea, estas políticas dependen en gran medida de tecnologías de verificación de edad que son inexactas, invasivas de la privacidad, o ambas cosas. Como señala la carta, imponer tales sistemas en una amplia gama de servicios —desde redes sociales y videojuegos hasta VPN e incluso sitios web básicos— obligaría a los usuarios a verificar su identidad simplemente para acceder a la red. Esto crea riesgos graves, incluyendo la expansión de la vigilancia, brechas de datos y la erosión del anonimato.
Más allá de las preocupaciones sobre la privacidad, los firmantes sostienen que estas medidas amenazan la arquitectura central de la internet abierta. La restricción de edad a gran escala podría fragmentar la web en un mosaico de jurisdicciones restringidas, limitar el acceso a la información y consolidar el dominio de poderosos guardianes como las tiendas de aplicaciones y los ecosistemas de plataformas. Al hacerlo, los responsables políticos corren el riesgo de debilitar las cualidades mismas —interoperabilidad, accesibilidad y apertura— que han hecho de internet un recurso público global.
La carta también hace hincapié en lo que falta en el enfoque político actual: esfuerzos significativos para abordar los factores subyacentes de los daños en línea. Muchas plataformas digitales están diseñadas para maximizar la participación y el beneficio mediante la recopilación generalizada de datos y la publicidad dirigida, a menudo a expensas de la seguridad y la autonomía del usuario. En lugar de imponer prohibiciones de acceso, la coalición pide a los legisladores del Reino Unido que responsabilicen a las empresas por estas prácticas sistémicas y que prioricen los derechos de los usuarios desde el diseño.
Es importante destacar que los firmantes resaltan que internet sigue siendo un espacio vital para los jóvenes: ofreciendo acceso a información, redes de apoyo y oportunidades de expresión que podrían no existir fuera de línea. Las políticas que restringen el acceso corren el riesgo de cortar estos salvavidas sin reducir significativamente el daño.
El mensaje es claro: proteger a los usuarios en línea requiere algo más que restricciones severas. Exige políticas reflexivas que respeten los derechos y que aborden los modelos de negocio y las opciones de diseño que generan daños, preservando al mismo tiempo el carácter abierto y global de la web.









